Que quede claro: Es mejor suprimir las grasas saturadas

15 de junio de 2017 - En un nuevo comunicado, la (American Heart Association, AHA) ha determinado categóricamente que evitar las grasas saturadas y sustituirlas por las no saturadas disminuye la probabilidad de enfermedades cardiovasculares. El doctor Frank Sacks, de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, autor líder del comunicado, lo explica a continuación.

El aceite de coco no es sano

¿Por qué la AHA da importancia a este comunicado?

Grasas y salud es un tema candente, tanto entre científicos como entre divulgadores. Cuando los estudios muestran conclusiones contrarias a las creencias generalizadas, atraen indefectiblemente la atención de los medios de comunicación. Y, a veces, los periodistas (e incluso los autores) se basan en la aparente seriedad de un estudio que puede no ser cien por cien riguroso, aun cuando haya sido publicado en revistas científicas muy reconocidas. Los divulgadores pueden confiar demasiado en la solvencia de los autores, quienes, a su vez, tienden a promover la visibilidad de su propio trabajo.

Sin ir más lejos, hace un par de años la –más que bien considerada– revista médica Annals of Internal Medicine, publicó un análisis cuestionando el vínculo entre la grasa saturada y las enfermedades del corazón. El estudio tuvo mucha repercusión en la prensa debido a que las conclusiones venían a desmontar una “vieja creencia”. Parece incluso que hubo cierta controversia, aduciendo errores en el estudio, pero la polémica no llegó al público: no era noticia. En la mente de la gente se grabó un titular: “La grasa saturada no está relacionada con las enfermedades del corazón”.

Otro ejemplo es el aceite de coco. Se ha promocionado como “sano”. Pero parece que los estudios que avalan esta aseveración adolecen de rigor científico. De hecho, la ciencia determina hoy día que el aceite de coco, que contiene en su mayoría ácidos grasos saturados, aumenta el colesterol LDL que, como es sabido, está vinculado con mayor riesgo de enfermedades del corazón.

NetDoctor: rectificamos

NetDoctor ha publicado varios artículos con la novedad de que las grasas saturadas no eran tan malas para el corazón como siempre se ha creído. Incluso publicamos, hace algo más de un año, un artículo aparentemente bien documentado alabando las bondades del aceite de coco, basándonos en informaciones de prestigiosas revistas –tan prestigiosas como la Annals of Internal Medicine, antes citada. Y otros estudios que cuestionaban la creencia de lo pernicioso de las grasas saturadas.

Todo ese contenido ha quedado eliminado de nuestros servidores, haciéndonos eco del viejo dicho: rectificar es de sabios.

    La intención de la asociación es establecer de una vez que los estudios científicos elaborados con el necesario rigor apoyan abrumadoramente que se limite la grasa saturada en la dieta “para prevenir enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos”.

    Si la evidencia científica apunta a los efectos nocivos de las grasas saturadas, ¿por qué algunos estudios no lo evidencian?

    Un problema es que algunos investigadores pueden no basarse en la mejor metodología, o la más recomendada, para evaluar los efectos de las grasas dietéticas. Si hablamos de disminuir la ingesta de grasas saturadas, la pregunta que surge es con qué se va a reemplazar. Si se suprimen, digamos, 250 calorías diarias de grasa saturada por razones de salud, lo probable es que se tenga hambre. Por lo tanto, aconsejamos reemplazarlas por otra cosa.

    La elección del sustituto marca la diferencia en términos del vínculo con la enfermedad cardíaca o la diabetes. Si se sustituyen por grasas insaturadas, el resultado será favorable. Pero si se hace con hidratos de carbono refinados y azúcares, será mala cosa. Desafortunadamente, algunos meta-análisis que combinan estudios contemplan las tasas de enfermedad cardíaca en personas con consumos, altos o bajos, de grasas saturadas, sin tener en cuenta qué tipos de alimentos consumen cuando sustituyen las grasas saturadas.

    El aceite de oliva virgen extra: un valor seguro

    El hecho es que varios grupos de investigación independientes -incluyendo mi colega Walter Willett y otros de la Harvard Chan School- han puesto de manifiesto que si reemplaza la grasa saturada con grasas insaturadas, las tasas de enfermedades cardíacas y de diabetes bajan. Pero si reemplaza las grasas saturadas con carbohidratos, especialmente los carbohidratos presentes en la comida basura, como los granos refinados o los azúcares añadidos, las tasas de enfermedades del corazón no cambian: es pasar de la sartén al fuego.

    El Dr. Willett y sus colegas han dado un paso más allá y estudiaron diferentes tipos de panes de trigo integral ricos en carbohidratos, como fibra de trigo o frutas enteras, y han encontrado que la sustitución de estos tipos de alimentos es beneficiosa.

    ¿Cómo puede juzgar el gran público la fiabilidad de las noticias sobre las grasas, especialmente cuando le llegan informes contradictorios?

    Es comprensible que la gente esté confundida o se muestre escéptica cuando oye de un nuevo estudio que contradice lo que de siempre se creía. Una sugerencia sería mirar las pautas alimenticias en los websites de organizaciones como la nuestra [la asociación americana del corazón] o la asociación americana de la diabetes. Las directrices que emiten son discutidas muy cuidadosamente y la investigación subyacente, aún más cuidadosamente evaluada. Las directrices que emitimos están siempre en el lado conservador, lo que en mi opinión tiene sentido. Por ejemplo, el comunicado de la AHA sobre las grasas dietéticas que acababa de publicarse se basó en evaluaciones de más de 100 artículos de investigación y revisiones sistemáticas muy detalladas de la literatura de varios grupos de investigación. La consistencia de los resultados nos da la confianza de que tenemos una base muy sólida para nuestras recomendaciones.

    [Entrevista realizada por Karen Feldscher para Harvard T.H. Chan School of Public Health. Traducción de NetDoctor]

    NetDoctor: rectificamos

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