Un 'casco frío' podría detener la caída de pelo habitual con la quimioterapia

Un casquete, o gorro, para enfriar la cabeza podría ayudar a las pacientes de cáncer de mama a conservar el pelo a pesar de los estragos de la quimioterapia, sugieren dos nuevos estudios.

Las pacientes se ponen el casquete media hora antes de la quimioterapia, y lo mantienen durante dos horas, después.

©Baylor College University

En el primer ensayo de los dispositivos, más de la mitad de las mujeres voluntarias conservaron el pelo tras las sesiones de quimio, afirmó la Dra. Julie Nangia, experta en cáncer de mama en el Baylor College of Medicine, en Houston, Texas. Ninguna de las que no se sometió al ensayo lo conservó.

En un segundo estudio también se encontró que los casquetes podían reducir la pérdida del pelo, ya que dos tercios de las pacientes perdieron la mitad o menos de pelo durante la quimioterapia, reportaron los investigadores.

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Los estudios aparecen en la revista Journal of the American Medical Association. Hay que hacer notar que los fabricantes de los dispositivos (Paxman Coolers, en el Reino Unido, y Dignitana, en Suecia) financiaron las investigaciones.

Un 50 por ciento de las pacientes consideran la pérdida del pelo como el aspecto más traumático de la quimioterapia, y aproximadamente un 8 por ciento reporta que rehusaría la quimioterapia debido a ese problema, señaló un editorial que acompañó al estudio en la revista.

Las mujeres llevan muy mal la pérdida del cabello”, dijo Nangia. "El pelo es parte importante de la imagen corporal y la sexualidad", continuó, “y también se pierden el anonimato y la privacidad. Todo el mundo sabe que una está enferma. No se puede simplemente salir y ser una persona normal".

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Los fuertes fármacos quimioterapéuticos provocan la debilitación y ruptura de los folículos capilares. También dañan las células de crecimiento del pelo en los folículos, lo que puede provocar que el ciclo de crecimiento del pelo se detenga del todo o que el nuevo pelo nazca débil se caiga con facilidad.

“Los casquetes parecen limitar este daño al constreñir los vasos sanguíneos y reduciendo la cantidad de medicamento que llega a los folículos capilares”, explicó Nangia. Igualmente, al evitar al menos parte del fármaco en los folículos, podían reducir el daño bioquímico provocado a los folículos por la quimioterapia que logra alcanzarlos.

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El proceso consiste en que las pacientes se ponen el casquete, bien ceñido a la cabeza, media hora antes de la quimioterapia, y lo mantienen durante 2 horas tras la administración de los fármacos, según los dos estudios. "La clave es que quede bien ceñido, porque si hay cualquier desajuste se perderá el pelo donde no haya un buen contacto", comentó Nangia.

Ninguno de los dos estudios encontró efectos adversos a largo plazo provocados por los casquetes. Con todo, hay cierta inquietud por el hecho de que si circular menos quimioterapia por el cuero cabelludo, podría haber una mayor probabilidad de metástasis del cáncer precisamente en ese lugar.

Ambos equipos de investigación contemplan el adecuado seguimiento a las pacientes durante al menos cinco años, para ver si hay algún aumento en el riesgo de recurrencia del cáncer.


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