¿Nos duchamos demasiado?

Si está claro que no es sano no mantener limpia la piel, hay cada vez más datos que sugieren que ducharse demasiado a menudo puede ser más nocivo que beneficioso.

Algunos investigadores afirman que demasiada limpieza puede dañar el microbioma humano, ese conjunto de bacterias, virus y otros microbios que viven en el cuerpo. De acuerdo con un estudio llevado a cabo en la Universidad de Utah, “romper el equilibrio de los ecosistemas microbianos puede ser nocivo para la salud” y, según la investigación que publica Science Advances, lavarse demasiado a menudo puede dañar los microorganismos vitales para la salud.

Dicho estudio, realizado en una etnia indígena de la Amazonía, los Yanomani, que no habían tenido contacto conocido con occidentales, mostró que tenían un microbioma con “la más alta diversidad de bacterias detectadas hasta la fecha en un colectivo”. Además, el microbioma incluía bacterias con determinada resistencia a los antibióticos, a pesar de que la comunidad desconocía estos fármacos.

El estudio concluía que el estilo de vida occidental afecta significativamente a la diversidad del microbioma humano. Bien es cierto que el estudio no asocia ducharse en exceso con la salud… Ni, por supuesto, contesta a la pregunta ¿cuánto hay que ducharse?, reporta IFL Sicence.

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El microbioma está actualmente en el candelero porque juega un papel mucho más allá de una buena digestión.

Con todo, hay gente que se ha interesado particularmente en si ducharse a diario es, o no, necesario. En un artículo publicado en junio de 2016 en The Atlantic, James Hambling, senior editor del diario, contaba su propia experiencia. “Al principio era una especie de animal grasiento y oloroso, pero el cuerpo se adaptó enseguida a vivir sin la ducha. Cuando nos duchamos a fondo, destruimos los ecosistemas. Se regeneran rápidamente, pero el todo se desequilibra y tienden a sobrevivir las bacterias que producen el olor corporal”.

“El mal olor no fue duradero. Tras cierto tiempo, el ecosistema se estabiliza y deja de oler mal. No quiero decir con esto que yo olía a perfume de rosas, pero tampoco olía a tigre”, añadió. “Olía como un ser humano”.

La periodista Julia Scott, del New York Times, experimentó suprimiendo el jabón y el champú, en el test de un tónico bacteriano desarrollado por AOBiome en 2014. Tras la segunda semana del experimento, sus amigos decían que “olía a cebolla”, pero, a la tercera semana, Scott notó que el olor disminuyó y que la piel se le había suavizado, lo que le cupo interpretar como que se había permitido crecer a las bacterias “buenas”.

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No suena demasiado atractivo, dejar de ducharse, claro. Pero bajar un poco la limpieza sí parece bueno para la piel, y también permitirá ahorrar tiempo y agua, lo que sí parece un positivo cambio de estilo de vida.


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