Mamografía

¿Qué es la mamografía?

La mamografía es una radiografía especial de la mama que usa poca radiación. Puede detectar el cáncer de mama en fases precoces.

Se recomienda a todas las mujeres de 50 años o más que participen en programas de detección precoz del cáncer de mama.

¿Qué beneficios tiene la mamografía?

Como la mamografía puede detectar el cáncer de mama en fases precoces, si se descubre un tumor, su tamaño será pequeño y por tanto es más probable que no haya aún invadido otros tejidos (los ganglios linfáticos de la axila, por ejemplo). Los tumores descubiertos mediante autoexploración de la mama en las mujeres que no se han hecho mamografías suelen ser más grandes, y pueden ya haber provocado diseminación tumoral.

¿A quién se le realizan mamografías?

Se recomienda a todas las mujeres de 50 años o más que comiencen a participar en programas de detección precoz del cáncer de mama (programas de cribaje). En España consiste en la realización de una mamografía cada 2 años hasta los 64. No obstante, en algunas comunidades autónomas comienza antes, a los 45 años, si bien existen dudas razonables sobre los beneficios que pueda aportar a las mujeres entre los 45 y los 49 años (ver más adelante).

El objetivo de estos programas preventivos con mamografía es detectar el cáncer mientras todavía sea pequeño y no haya podido extenderse para poder así ofrecer el tratamiento más eficaz y rápido posible.

Si una mujer desea continuar siendo estudiada pasados los 64 años, tiene que consultar a su médico para individualizar el caso, ya que el cribaje termina a los 64 años. Existen varias razones para no realizar el cribaje a mujeres menores de 50 años:

De interés

Le sugerimos la lectura de algunos artículos relacionados:

  • El cáncer de mama es menos frecuente en mujeres jóvenes.
  • El tejido mamario normal de las mujeres jóvenes es mucho más denso: la mamografía tiene menos posibilidades de detectar un cáncer en esta situación.
  • No existen evidencias de que exista buena relación coste-efectividad del cribaje por debajo de los 50 años, o lo que es lo mismo, los resultados no compensan el gasto tan importante que es preciso invertir en el cribaje a estas edades.

Sin embargo, a aquellas mujeres jóvenes en las que el riesgo de cáncer de mama sea elevado por sus antecedentes familiares, o en las que en una biopsia (estudio de tejido de un órgano del cuerpo al microscopio) se ha encontrado una anomalía específica, se les recomienda comenzar el programa de detección precoz a una edad menor. Se suele hacer mediante mamografía y con mayor frecuencia que a las mujeres mayores. Actualmente se está estudiando la efectividad de otro tipo de pruebas, como la resonancia magnética (estudio de imagen que no usa rayos X) para estudiar a las mujeres jóvenes de alto riesgo.

¿Qué debo saber antes de la prueba?

El día de la prueba no hay que ponerse talco, crema, desodorante o cualquier otro producto en la mama ni en la axila.

¿Qué ocurre durante la prueba?

Se pedirá a la paciente que se desvista de cintura para arriba y se coloque enfrente de la máquina de rayos X . El técnico colocará un pecho primero y luego el otro entre dos placas de plexiglás, que comprimen y aplanan la mama. Se efectúa una breve exposición de rayos X para adquirir imágenes de cada mama. Normalmente se obtienen dos imágenes de cada pecho con la primera mamografía, y una o dos en los siguientes controles.

Algunas mujeres opinan que es una prueba incómoda, y otras pocas dicen que es dolorosa, pero para la mayoría sólo supone una pequeña molestia. En cualquier caso, todo termina rápidamente.

¿Qué pasa después de la prueba?

Se examina la radiografía y el centro de detección precoz le comunica el resultado a la paciente en unos 10 días (puede variar). A una minoría de mujeres se le pedirá que acuda de nuevo para una segunda mamografía, bien porque se observa algo que debe estudiarse más detenidamente, o porque haya que repetirla por razones técnicas. No el hecho de ser llamada por segunda vez implica que la paciente tenga cáncer de mama.

De cada 10.000 mujeres a las que se hace una mamografía, se pedirá a 500 que acudan a repetírsela, 80 necesitarán ser operadas y 60 tendrán cáncer. Esto quiere decir que poco más de una de cada 10 mujeres a las que se llama para repetir la mamografía tienen cáncer.

¿Qué exactitud tiene la mamografía?

La sensibilidad del cribaje mamográfico es alta: si existe un tumor en una mujer mayor de 50 años, es excepcional que este tumor no se descubra con la mamografía.

¿Es segura la mamografía?

Los modernos equipos de mamografía emiten una dosis de radiación extremadamente baja, por lo que la posibilidad de que aparezca cáncer debido a la mamografía es excepcional. Los beneficios de la mamografía, considerando el número de cánceres que detectan, sobrepasan con creces los bajos riesgos de la prueba. A pesar de la gran cantidad de publicidad negativa sobre el cribaje del cáncer, los sucesivos estudios demuestran que el número de muertes por cáncer de mama en el grupo de edad entre 50 y 64 años es un 40% menor en las mujeres que acuden al programa de detección precoz del cáncer de mama, que en las que no se revisan.

¿La mamografía puede distinguir si un tumor es benigno o maligno?

Las mamografías son una buena prueba para identificar anomalías en la mama, pero no siempre pueden asegurar si lo que se observa es benigno o maligno: en ocasiones hacen falta otras pruebas.

¿Qué otras pruebas son necesarias?

Si se pide a la paciente que venga por segunda vez, además de mamografías adicionales puede realizársele una ecografía o una citología por punción-aspiración con aguja fina. La ecografía es conocida por muchas mujeres ya que sirve para ver a los niños durante el embarazo, y también se usa en la mama para saber si un bulto es líquido o sólido. Cuando en la mamografía aparece una mancha sospechosa, la ecografía es un método exacto para saber inmediatamente si la anomalía es benigna, o si pudiera ser más seria.

La inserción de una aguja en el bulto permite saber si es de contenido líquido (un quiste) o es sólido. Con la aguja se puede recoger una muestra de células para estudiarlas bajo el microscopio, y éste sí es un método muy exacto para saber si el bulto es benigno o maligno.

Existen alteraciones en el pecho tan pequeñas que el médico no puede tocarlas (se dice que son no palpables), y para las que existen técnicas que permiten obtener muestras. Se utilizan el mamógrafo (la máquina de las mamografías) o la ecografía para dirigir una aguja al área de la anomalía. Si existe una alteración en la mamografía, pero no se palpa bulto, entonces se usan o el mamógrafo o el ecógrafo para guiar la aguja hacia la zona de la alteración y obtener suficientes células o tejido para hacer el diagnóstico definitivo.

A veces no hay más remedio que extirpar estas lesiones no palpables para conocer bien su naturaleza. Esto se consigue colocando un arpón fino, que se dirige hacia el tejido mediante rayos X o ultrasonidos. Cuando este arpón se ha alojado en la mama pinchando el tumor sospechoso la paciente es llevada a quirófano. En el quirófano, el cirujano sigue el alambre hasta la punta y extirpa el área anormal seleccionada por el arpón. Inmediatamente la pieza quirúrgica es enviada a un médico experto en estudio anatomopatológico (estudio del tejido al microscopio) que informará al cirujano en tiempo breve sobre la naturaleza benigna o maligna del tumor, para que éste actúe en consecuencia. El cirujano, ante un diagnóstico de malignidad extirpará la mama o la parte afectada de la misma que incluía en su seno al tumor. A este método de diagnóstico rápido cuando la enferma está aún en la mesa de operaciones se le llama biopsia intraoperatoria y permite no someter a las pacientes con cáncer de mama a dos operaciones en tiempo distinto; una para diagnosticar el tumor y otra para extirpar la mama (mastectomía) o parte de ella.

Dr. J. Michael Dixon, especialista en Cirugía General
Dra. Sarah Burnett, especialista en Radiodiagnóstico

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