Lo mejor cuando ataca el estrés

Nadie es inmune: cómo mantener la calma cuando las cosas se tuercen

1. Evite el azúcar

Muchos estudios muestran que buscamos algo dulce cuando llega el estrés, y los investigadores afirman que el azúcar disminuye la respuesta psicológica del cerebro cuando estamos estresados. Suena bien, ¿no? Pues no, en absoluto.

El problema es el azúcar (como lo es la cafeína, que esa es otra), que tiene un índice glucémico muy elevado y que causa el aumento del cortisol, la hormona del estrés. Esto a su vez provoca problemas de sueño (a la vez que inhibe el correcto funcionamiento de los nutrientes en el cuerpo).

Uno de los mayores desencadenantes dietéticos del estrés es el azúcar. Cuando se consume en exceso, causa la liberación rápida de insulina, lo que a su vez provoca la bajada del nivel de azúcar en la sangre y en el cerebro. Para restablecer el orden, el cuerpo segrega adrenalina, lo que, si sucede repetidamente, deja al cuerpo en un constante estado de tensión o de pánico, lo que no es precisamente lo mejor si previamente existe un estado de nervios o estrés.

Si tiene que tomar azúcar, tome la menos posible, y equilibre la ingesta con semillas o proteínas.

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2. Un poco de Pilates

No, no hablamos de salir corriendo al gimnasio. Hay un ejercicio de esta disciplina, el roll-down, que es perfecto para el estrés. Los roll-downs relajan los músculos de la parte posterior del cuerpo y se pueden hacer en cualquier parte.

Mostramos a continuación en qué consiste:

  • Permanezca de pie, con los pies separados tanto como el ancho de las caderas, la vista adelante y los hombros ligeramente hacia atrás y hacia abajo.
  • Levante los brazos hacia arriba y sobre la cabeza tan alto como pueda.
  • Junte las palmas en posición de oración e incline la cabeza hacia abajo, mirándose los dedos de los pies.
  • Continúe doblándose hacia adelante, lentamente, doblando las vértebras una a una hasta que las manos estén lo más cerca posible del suelo, sin doblar las rodillas.
  • Agárrese los codos con las manos y balancee suavemente las caderas de un lado a otro; la cabeza y los hombros también se balancearán. Sentirá un estiramiento en la parte posterior de las piernas y la parte baja de la espalda.
  • Deje caer los brazos.
  • Mantenga esa postura una cuantas respiraciones, relaje las rodillas y enderécese al revés de cómo lo hizo, enderezando la columna vértebra a vértebra.
  • En la postura superior, balancee los hombros unas cuantas veces y sacuda la cabeza antes de repetir dos veces más.
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3. Compre algunas plantas

Puede ser tentador tirar de tarjeta de crédito, pero comprar algo caro, que probablemente (léase: con seguridad) no se puede usted permitir no va a ayudarle a calmar los nervios. Pero los investigadores afirman que vivir rodeado de plantas relaja físicamente, llegando incluso a bajar la presión arterial.

También se ha encontrado que los pacientes que tienen plantas en sus habitaciones, en el hospital, requieren menos medicación para el dolor y muestran menores niveles de ansiedad. Si no tiene sitio en casa, o no quiere gastarse el dinero, un paseo por el parque valdrá.

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