Cómo solucionar la hipocondría

La hipocondría, ese estado constante de preocupación irracional o sin base o fundamento por la propia salud, no es un fenómeno reciente, pero sí en alza. El estilo de vida moderno y los altos niveles de estrés que genera esta sociedad son factores que influyen. La presión que genera la vida moderna, junto a los crecientes niveles de depresión y ansiedad. Y el caso es que la hipocondría no está suficientemente reconocida.

El auto-diagnóstico (muchas veces basado en internet) puede agravar el problema: siempre tendemos a ponernos en lo peor y los síntomas más nimios pueden hacernos pensar que tenemos una enfermedad grave.

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Bien… pero preocupado

La hipocondría pude definirse como una preocupación excesiva, constante y angustiosa por la salud, hasta el punto de afectar a la vida diaria. En sí misma, esta preocupación puede requerir ayuda médica u otro tipo de ayuda para superarse.

Y el caso es que, para el hipocondriaco, la percepción de sus síntomas es la misma que le provocaría un problema médico real.

Paralelamente, la hipocondría puede manifestarse con síntomas físicos reales. Muchos hipocondríacos tienen un problema médico, por el que se preocupan en exceso. Otros tienen síntomas inexplicables, como dolores de espalda o de cabeza, lo que les genera el pensamiento de que tienen una afección grave, con independencia de lo que pueda tranquilizarles el médico.

Los síntomas de la hipocondría

Los síntomas de la hipocondría son variables, pero relativamente fáciles de detectar. Se podría sugerir hipocondría si ha estado muy preocupado por tener una enfermedad grave; si se auto-examina o investiga constantemente cualquier síntoma buscando un diagnóstico; o si acude al médico con frecuencia o pide opiniones a terceras personas. Curiosamente, huir de cualquier tema médico puede ser también sintomático, lo que se manifiesta evitando cualquier conversación sobre temas médicos o un programa de TV sobre medicina, no acudiendo a citas con el médico y cualquier otra cosa que pudiera generar ansiedad, como el ejercicio, que pudiera percibirse como nocivo para el supuesto estado de salud.

Si cree que puede estar sometido a un exceso de preocupación por su estado de salud, deje de sufrir en silencio. Con la hipocondría, la mitad del problema es saber que se padece. Y, una vez aceptada la situación, hay varias formas de afrontarla. Aquí sugerimos cinco.

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Cómo combatir la hipocondría

1. Al médico, ya mismo

Lo primero, confirmar su buen estado de salud. El médico de familia debe ser el primer paso. Primero, para asegurarse de que está bien y segundo, para que sepa de su estado de ansiedad constante. Hable con él sobre los síntomas que experimenta y posiblemente pueda sugerir en qué sentido actuar. Debe asegurarse de que sus preocupaciones médicas son adecuadamente consideradas y que se le somete a las pruebas adecuadas. Asumiendo que está sano, existen orientaciones diversas para obtener ayuda.

2. Cambie de conducta

Una vez visitado su médico de familia, la prioridad debe ser la búsqueda de ayuda. La hipocondría puede tratarse con terapia cognitiva-conductual. Un psicólogo ducho en esta terapia identificará los pensamientos y emociones que experimenta e indicará los pasos para sobrellevarlos y suprimirlos, de modo que se acabe con la ansiedad.

Hay igualmente psicólogos expertos, consultores y psicoterapeutas que pueden ser valiosísimos para ayudar al paciente a entender el problema y para orientarle hacia la solución.

3. Use los recursos a su alcance

Interactuar con personas en su misma situación es siempre importante. Compartir los sentimientos y síntomas que padece puede suponer dar con alguien que haya pasado por el mismo problema y su ayuda y orientación serán de la máxima ayuda.

Una simple búsqueda en internet puede proporcionar grupos de ayuda de personas con el mismo problema, foros de debate moderados por expertos y, en general una valiosa orientación que suele resultar siempre gratificante.

4. ¡Vivan las hierbas!

Un enfoque natural del problema puede proporcionar alivio. Muchos pacientes refieren claras mejoras con hierbas medicinales, en algunos casos por intolerancias a medicinas. La ashwagandha (o ginseng indio) o las infusiones de pasiflora o valeriana pueden ayudar a calmar unos nervios de punta y mejorar el sueño. Las hay en los herbolarios, pero recuerde que no debe tomarlas sin consultar antes al médico, sobre todo si toma regularmente alguna medicina.

5. Apps para combatir la ansiedad

Hay muchas aplicaciones –apps– para móviles y tabletas diseñadas específicamente para combatir la ansiedad. Se sale de este artículo sugerir cuáles, pero, de nuevo, internet y los posibles foros de ayuda podrán sugerir las más apropiadas para su problema concreto. En general, ayudan a localizar los momentos de ansiedad y lo que los desencadena y sugieren buenas pautas de conducta para combatirlos.

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