8 mitos sobre el cáncer de mama

Algunas cosas que ha oído sobre el cáncer de mama son, simplemente, falsas

Estamos en octubre, el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama. Es quizá el momento de sorprenderle diciéndole que varias cosas que sin duda ha oído sobre este cáncer son, lisa y llanamente, falsas.

Desde el significado de un bulto en un pecho hasta la importancia de sus antecedentes familiares… Lea cuáles son estos mitos.

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Mito 1: Los antecedentes familiares son el principal indicador del riesgo de cáncer de mama

Una de las creencias más comunes es pensar que sólo tendrá cáncer de mama quien tiene familiares que lo han padecido. Sin embargo, de acuerdo con el Seattle Cancer Care Alliance, el 70% de los casos son por completo esporádicos, sin ningún componente hereditario. Ésta es la razón de que, al margen de la historia médica, es fundamental seguir el adecuado programa de cribado. Con todo, si tiene antecedentes familiares cercanos, la recomendación es comenzar joven el programa de cribado. Para todas las demás mujeres, en España la recomendación es comenzar el programa anual a los 45 años.

Para quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, y son portadoras de la mutación genética, el riesgo es más alto si se diagnosticó cáncer a un familiar en primer grado (madre, hermana o hija), especialmente si tenía menos de 50 años. La recomendación del Johns Hopkins Avon Foundation Breast Cancer es empezar con las mamografías 10 años antes de la edad a que se le diagnosticó a su pariente.

Mito 2: Un bulto en un pecho es probablemente cáncer

La autoexploración de mamas tenía como objetivo principal comprobar la existencia, o no, de un bulto; y la alarma se desataba si se encontraba uno. Según la American Cancer Society, la inmensa mayoría de mujeres que se encuentran un bulto no tiene cáncer. El 75 por ciento de los bultos no son nada tan serio, sino quistes o tumores benignos, para nada cancerosos. Muchos de ellos están relacionados con el ciclo menstrual o son fibroadenomas.

Pero recuerde: si se encuentra un bulto en un pecho, pida cita de inmediato a su médico. Le hará un examen físico y, según su criterio, pedirá pruebas complementarias, como una mamografía o una ecografía.

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Mito 3: Sólo las mujeres mayores tienen cáncer de mama

Aunque el cáncer de mama puede presentarse a cualquier edad, las mujeres de 50 años o más tienen riesgos más altos. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el 90% de los casos se dan en mujeres de más de 40 años. Y, siendo sustancial ese número, aún queda el 10% restante.

Según la Breast Cancer.org, de EE.UU., el riesgo absoluto de desarrollar cáncer de mama durante una década de la vida en particular es menor de 1 entre 8.

  • En edades de 30 a 39 años, el riesgo absoluto es de 1 entre 227, es decir, del 0,44%. Esto significa que una mujer de cada 227 (de este grupo) puede desarrollar cáncer de mama.
  • Entre los 40 y 49 años, el riesgo absoluto es de 1 entre 68, es decir, del 1,47%.
  • Entre los 50 y 59 años, el riesgo absoluto es de 1 entre 42, es decir, del 2,38%.
  • Entre los 60 y 69 años, el riesgo absoluto es de 1 entre 28, es decir, del 3,56%.

La detección de un bulto en una mujer joven es más dificultosa, por la mayor densidad del tejido mamario. Se debe a niveles más altos de estrógenos; a medida que envejecemos, ese nivel disminuye y el tejido original se va reemplazando con tejido graso, más fácil de evaluar.

Si tiene más de 20 años y nota algún cambio en una de las mamas, acuda al médico para evaluación.

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Mito 4: Sólo las mujeres tienen cáncer de mama

Aunque los hombres tienen una probabilidad cien veces menor, se dan casos; no hay estadísticas fiables, pero la cifra en España es probablemente de más de cien anuales.

El problema se descubre normalmente más tarde que en la mujer, lo que hizo pensar que es más letal en los hombres; sin embargo, un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology muestra que en realidad la supervivencia es superior en hombres que en mujeres.

En cualquier caso, sólo el 1% de los cánceres de mama se presentan en varones. ¿La razón? Los hombres no están expuestos a variaciones de estrógenos y progesterona, no tienen la función lactante y las mamas masculinas tienen menos conductos y lóbulos (que es donde empieza el cáncer).

Mito 5: Solo la herencia del lado materno determina el riesgo de cáncer de mama

Esta es una creencia común. Hay que mirar en las dos ramas de la familia, si se buscan antecedentes familiares de cáncer. Aunque el primer grado de parentesco es el más importante (madre, hermanas e hijas) es necesario buscar en todo el árbol familiar. Ambas ramas son igual de importantes: el padre también cuenta. La diferencia radica en que es menos probable que él haya tenido la enfermedad (aunque ya hemos visto que sucede), pero es necesario comprobar si sus hermanas, o su madre, lo tuvieron.

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Mito 6: Durante la autoexploración de mamas sólo hay que buscar bultos

Y no solo hay que mirar si hay bultos. Es necesario prestar atención a los posibles cambios en las mamas: la forma, el tamaño, la apariencia o a cualquier sensación nueva.

  • Una zona de la mama que está más dura o engrosada
  • Poros mayores, o más notorios, en una mancha en la piel
  • Arrugas en la piel
  • Un pezón invertido
  • Una secreción por el pezón (de sangre o de cualquier otro tipo)

En el cáncer de mama inflamatorio (una forma rara pero agresiva de cáncer), una zona de la mama puede presentar una erupción en la mama o una hinchazón en un punto determinado.

Mito 7: Los anticonceptivos elevan el riesgo de cáncer

Este mito proviene de estudios realizados en los años noventa, que mostraban una ligera elevación del riesgo en las mujeres que tomaban anovulatorios orales. Pero hay que tener en cuenta que la píldora de entonces contenía más hormonas (estrógenos y progesterona) que las actuales.

Los estudios recientes revelan que no hay más riesgo con el uso de anticonceptivos orales, de modo que ésta no es razón para suspender la toma.

La recomendación también vale para mujeres con antecedentes familiares de cáncer, según el National Cancer Institute. Un análisis de 1996 de datos epidemiológicos de más de 50 estudios en el mundo llevado a cabo por el Grupo Colaborativo sobre Factores Hormonales en el Cáncer de mama encontró que las mujeres que usaban o habían usado recientemente anticonceptivos tuvieron un riesgo ligeramente más alto de padecer cáncer de mama que las mujeres que nunca los habían usado.

El riesgo fue más alto entre las mujeres que empezaron a usar anticonceptivos orales cuando eran adolescentes. Sin embargo, 10 años o más después de haber dejado de tomarlos, el riesgo de padecer cáncer de mama disminuyó al mismo grado, como si nunca los hubiesen tomado, independientemente de sus antecedentes familiares de cáncer de mama.

Además, los cánceres de mama diagnosticados en mujeres que habían dejado de usar los anticonceptivos orales hacía 10 años o más eran menos avanzados que los cánceres diagnosticados en mujeres que jamás habían usado los anticonceptivos orales.

Con todo, hay que asegurarse de hablar con el médico de los antecedentes familiares antes de tomar la píldora, porque la genética (y la edad) son factores importantes.

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Mito 8: Si tiene un cáncer en una mama, también lo tendrá en la otra

La probabilidad de que se presente en la otra mama es mucho menor de lo que se cree. Para las mujeres no portadoras de genes de cáncer (BRCA1 o BRCA2) –y sólo el 10% de la mujeres lo son– el riesgo de que el cáncer se repita en la otra mama es del 5%.

Las portadoras del gen, o las mujeres con serios antecedentes familiares, optan a veces por la mastectomía bilateral (resección de ambas mamas) como medida preventiva y “anti-ansiedad”.

En realidad, en las mujeres portadoras del gen el riesgo de que se reproduzca en la otra mama es mucho más elevado, con una probabilidad que ronda el 40%.



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