6 cosas que debe saber si su pareja tiene una depresión

Le han diagnosticado depresión a su pareja. ¿Y ahora qué? ¿Cuál es su papel y qué debe hacer para vivir con ella y su enfermedad?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la depresión no es una elección de tipo de vida. Se trata de una enfermedad como cualquier otra que, claro, afectará al paciente, pero también a todos los de la casa. Entender esto servirá de ayuda, como lo será mantenerse lo más informado posible.

A continuación mostramos seis cosas importantes que debemos saber:

1. La depresión es temporal

La depresión anula la capacidad del individuo de experimentar placer. Esto significa que su pareja seguirá siendo su amigo, menos para lo bueno. Tenga muy presente que esto es sólo un cambio temporal. Y ¿por qué? Porque por naturaleza la depresión es episódica y, con la ayuda adecuada, tratable.

2. No va a romper su relación

En algún momento se puede pensar que los problemas (falta de sexo, una pareja retraída) no son parte o consecuencia de la depresión, sino problemas de pareja, simplemente. Y no lo son.

Los síntomas de la depresión tienen todos que ver con el cambio. Si su pareja tiene un cambio en la libido (a menor o a mayor que antes), en la concentración, en el sentido del humor, si está más retraído que habitualmente, todo ello se debe a la depresión. Igualmente, puede bajar su propia predisposición al sexo, pues –seamos francos- la depresión no es precisamente afrodisíaca.

Sí únicamente tras la depresión se ha visto obligado a trabajar en su relación (en el sentido de "currársela") puede probablemente atribuir los problemas actuales al impacto y a la presión a que la depresión somete a la vida diaria. Sin embargo, si ya antes se había visto obligado a luchar por su relación quizá debería considerar seguir algo de terapia de pareja. Pero si su pareja sigue enferma, NO, aún no ha llegado el momento de someterse a terapia. Un profesional cualificado podrá recomendar el momento adecuado.

Recuerde que hacer todo lo posible por su pareja cuando vienen mal dadas y se muestra más vulnerable puede beneficiar enormemente su relación, volviéndola más profunda; y que podrá florecer más fuerte cuando todo pase. ¿No oímos a menudo de relaciones que se fortalecen con la adversidad?

3. La depresión no es un pozo

Puede parecerlo, sin duda. Pero hay formas de mantenerse a flote:

  • Recuerde que no tiene que cambiar sus hábitos para acomodarlos a los de su pareja.
  • Nada le impide seguir siendo feliz cuando su pareja está alicaída. Para él no supondrá ninguna diferencia, pero para usted no será precisamente divertido. Después de todo, dos personas deprimidas juntas es mucho peor que una sola.
  • Cuando alguien está deprimido su estado suele reflejarse en su comportamiento. Podrá quizá querer meterse en la cama o no salir de casa, estar en pijama todo el día y comer mal. Debe usted mantenerse fuerte y no dejarse llevar por la tendencia natural a hacer lo que él y sentarse en el sofá a comer galletas. Sea comprensivo con él, pero haga su propia vida.

4. Sus propios sentimientos cuentan

No el que usted no esté deprimido significa que no tendrá sentimientos de cualquier tipo hacia su pareja y a los efectos que la depresión ha tenido en su vida en común. Y sólo porque usted no está sufriendo como él no debe sentirse culpable ni negar esos sentimientos. Sus sentimientos son tan importantes como los de él, y compartirlos con personas cercanas no significa en absoluto deslealtad, al contrario, puede ayudar a ambos. Si usted no se cuida no servirá de mucha ayuda.

5. La depresión no es una enfermedad rara

En realidad es un problema común: una de cada tres personas tiene algún problema mental a lo largo de la vida y la depresión es el más habitual. Con este dato en la cabeza, puede empezar a verla en perspectiva y recordar que se puede tratar.

6. Es necesario buscar ayuda (profesional y personal)

La depresión es una enfermedad real que requiere un tratamiento a cargo de un profesional. Si su pareja se niega a acudir a un psiquiatra o a un psicoterapeuta, procure convencerle para que sea usted quien gestione una cita. La ayuda médica adecuada puede ayudar con cargas realmente pesadas.

En lo personal, recurra a amigos y familia que le puedan echar una mano con el paciente, de modo que pueda tomarse usted descansos. Manténgase en contacto con ellos, de modo que pueda usted contarles y liberarse en lo posible de la carga, no le preocupe “llorar sobre sus hombros”: usted necesita gente que le escuche. Es bueno distanciarse eventualmente del enfermo, aunque él no lo vea así; es beneficioso para los dos. Vaya al cine, al teatro, a cenar o a ver museos: cambie de escenario. Será bueno para ambos.



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